Embajadores es un barrio rico en historia y eso lo podemos ver en los nombres de sus calles que, de cierto modo, son un retrato de cómo se vivía en los tiempos en los que se fue formando.

Con la emigración del campo a la ciudad, Embajadores se fue poblando de personas con varios oficios, y donde se asentaban, la calle tomaba el nombre de lo que trabajaban.

Calle Sombrería
Calle Sombrería

En la calle Sombrería abrieron una tienda de sombreros en el último tercio del siglo XIX. Allí la gente los adquiera de todo tipo. Hoy solo queda un edificio de oficinas que fue bautizado con el mismo nombre, pero no queda ningún lugar donde ir a comprar estos elegantes accesorios.

La calle Esgrima y la calle Espada aluden a una academia de esgrima a la que acudió el propio Lope de Vega. Los alguaciles de la Villa le llamaron Ministriles, como atestigua una calleja en la que tuvieron unas dependencias.

Mientras que la calle Salitre nos recuerda a la fábrica en la que se preparaba este material indispensable para hacer la pólvora, pero solamente no es reconocida por eso, sino también por un acto heroico. 

Quedó registrado en la historia que una mañana un vendedor que llevaba sus artículos en una carreta, perdió el control del caballo.

Cuesta de la calle Salitre
Cuesta de la calle Salitre

Trató de detenerlo, atemorizado por la idea de que la carreta lastimara a los niños que jugaban al final de la cuesta, pero al intentarlo se cayó en el piso y el caballo con todo le pasó por encima, muriendo al instante. Fue un acto de valentía que se recuerda en la historia de Embajadores

Según la tradición, a comienzos del siglo XVII en la calle del Ave María hubo un burdel en el que eran frecuentes las riñas y los escándalos.

El fraile Simón de Rojas, que ejercía su labor benéfica en esa barriada, intentó convencer a las prostitutas para que abandonaran ese lugar. Como no lo consiguió, hizo llegar al rey su petición, y este mandó a demoler el prostíbulo. 

Calle del Ave María
Calle del Ave María

Para la sorpresa de todos, debajo de la edificación había varios cadáveres en medio de los cuales quedaron atrapados algunos de los obreros que trabajaban en la obra. Al ver los esqueletos, el padre Rojas exclamó: ¡Ave María!, y esa exclamación habría dado nombre a la calle.

Según otra versión, en esta calle residía un grupo de moriscos que tuvieron que abandonar España tras la expulsión decretada por Felipe III.

Para cristianizar una zona que había estado ocupada por supuestos enemigos de la fe, se designó a esta calle con el nombre de Ave María, del mismo modo que a una calle cercana se le puso el nombre de la Fe.

Una de las leyendas más contadas en la zona es la de la calle El sombrerete. En el siglo XVI, a un pastelero originario de Madrigal de Altas Torres, le dio por afirmar que él era el rey de Sebastián de Portugal, desaparecido en combate en el norte de África. Lo cierto era que aquel hombre se parecía muchísimo a dicho rey y la gente le seguía el juego.

Felipe II no tenía ningún interés en que reapareciera nadie que representara a la corona de Portugal, país que quería anexionarse.

Calle Sombrerete
Calle Sombrerete

Como el hombre no quiso retractarse , sino que arreciaba en su delirio, lo  encarcelaron y lo condenaron a muerte. El pobre pastelero fue llevado al patíbulo montado en un burro y con un sombrero en la cabeza. Tras ser ahorcado, el gorro voló por los aires y fue a caer sobre un tejado de una casa, en una calle que pasó a llamarse Sombrerete y en que muchos dicen ver el sombrero flotando.

Rosanna Cruz Betances

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Amante del periodismo y las estrategias de marca. Periodista | Social Media Manager | CM | Editora y generadora de contenido digital.

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