El 20% de las viviendas en el barrio Embajadores son corralas, explica el presidente de la Asociación de Vecinos La Corrala, Manuel Ozuna. Este arquetipo de casas fue popular en la arquitectura madrileña del siglo XIX, principalmente en la zona de Lavapiés y El Rastro. Con sus modificaciones, para adaptarlas a la modernidad, persisten en el tiempo como residencia de universitarios y parejas jóvenes.

Las corralas fueron la alternativa para solucionar el problema de precariedad y escasez de vivienda existente en la capital, consecuencia del crecimiento poblacional experimentado en Madrid en los siglos XVIII y XIX y de la limitación urbanística a la expansión natural de la ciudad que supuso la cerca levantada por Felipe IV en 1629, la cual fue derribada en 1868, señala el investigador Germán Cano López.


Lo más distintivo de estas casas, edificadas en madera sobre solares muy pequeños, era el patio y cuarto de baño común y un corredor en cada piso. Suelen tener entre dos y cuatro niveles.

“Era una forma peculiar de vivir, donde todos los vecinos se conocían, donde todo el mundo participaba de la vida diaria del barrio, la limpieza correspondía a todos y yo creo que era una forma de construcciones bastante importante”, manifiesta Ozuna.

Hay muchos tipos de corralas, señala el representante de los vecinos de Embajadores, por ejemplo, la que se encuentra en la calle Miguel Servet es en forma de L, mientras que las de las calles Ministriles y Salitre son cuadradas.

En la calle Cabrestero número 9 hay una corrala que le han puesto ascensor y se ha cambiado toda la madera por hierro para que el edificio se mantenga

El paso del tiempo hizo efecto en las corralas, la mayoría estaban en mal estado, sostiene Ozuna, quien subrayó que durante muchos años no se rehabilitó nada.

“Eran casas muy viejas de más de 100 años, donde no se había rehabilitado nada y había muchas en estado muy lamentable, eran infraviviendas y se intentaba erradicarlas. En 1998 el Ministerio de la vivienda y el Ayuntamiento de Madrid hizo un Plan de Rehabilitación Integral de Lavapiés y una de las cosas que se quería salvar era el tema de las corralas”.

Las camas calientes

Los fenómenos migratorios en Embajadores trajeron como consecuencia que en las corralas vivieran cientos de personas prácticamente hacinadas.

Esto originó las denominadas camas calientes, que como explica Manuel Ozuna eran casas donde había muchísima gente empadronada, por eso las camas estaban ocupadas durante las 24 horas del día. “Dormía una persona 8 horas, luego otra persona 8 horas y por último otra”, enfatiza.

De corralas a centros culturales

En 1977, la Corrala de Sombrerete entre las calles Tribulete y Sombrerete fue declarada Monumento Nacional. El Ayuntamiento de Madrid y la Escuela de Arquitectura Técnica de la Universidad Politécnica de Madrid desarrollaron las fichas técnicas de diversos edificios de corralas para implementar un plan específico de reformas que logró recuperar y rehabilitar unas 600 viviendas durante el año 2000.

El denominado “corralón” de la calle Carlos Arniches empezó a deteriorarse en la década de 1980. Su propietario, Gregorio Solis consiguió que el Tribunal Superior de Justicia la declarara en ruina en 1993, los 16 inquilinos y 20 comerciantes que la ocupaban tuvieron que abandonarla.

El gobierno municipal llegó a un acuerdo con Solis, a quien le compró el inmueble por setenta millones de pesetas. En 1999 el Ayuntamiento firmó un convenio con la Universidad Autónoma (UNAM) para instalar en el espacio el Museo de Arte y Tradiciones Populares y el Centro Cultural La Corrala.

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Tamaños de las viviendas en Embajadores

Las viviendas en Embajadores pueden ser calificada de pequeña. El tamaño medio de la superficie se sitúa en 59,27 metros cuadrados. Prácticamente el 50% del parque residencial de Lavapiés son viviendas de entre 30 y 60 metros cuadrados. El tamaño más común de la vivienda es aquel que oscila entre los 30 y 45 metros cuadrados, un 28%.

Las residencias de entre 46 y 60 metros cuadrados también tienen una representación estimable, al estar presentes en el barrio en un 21,9% de los casos. Las viviendas de tamaño medio y grande, que superan los 90 metros cuadrados, únicamente suponen el 12,5% del conjunto del parque residencial.

El carácter histórico del barrio de Lavapiés determina que prácticamente el 70% de su parque de construcciones fueran edificados con anterioridad a 1920. El 45,4% de las viviendas fueron levantadas antes del siglo XX mientras que un 31,4% iniciaron y finalizaron su construcción en el periodo de tiempo comprendido desde 1921 hasta finales del siglo XX, sin que en ninguna de las décadas que integran este intervalo de tiempo se incrementara el número de viviendas por encima del 10%.

CYNTHIA MARLENE ABREU GARCIA

about Cynthia Abreu

Magíster en Periodismo Digital de la Universidad Antonio de Nebrija y licenciada en Comunicación Social (mención periodismo) de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Ejerce su profesión desde hace cinco años en el Periódico HOY de República Dominicana

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