Entrevista Tintero y pluma

“Lo ambiguo es lo que hace que algo sea artístico”, Guillermo Corral

Guillermo Corral
Gisela
Escrito por Gisela

A Guillermo Corral la prosa le brotó de golpe. Tras toda una vida detrás de escribir, el novel escritor ve su llegada a los Estados Unidos como el escenario perfecto para empezar a contar lo que ve, aunque a todas luces pareciese más importante lo que fue a hacer allí donde fungió como consejero cultural de la Embajada Española en Washington a finales de 2010.

Para ese entonces Guillermo escribía para sí, y es a su regreso que sus sentidos se agudizaron ante esta nación cuasi mimética  y hollywoodense que conocen tan bien los españoles, y que al mismo tiempo, se presenta como un gran misterio.

La escritura es libertad, poder hablar sin límites, sin guiones, ni reglas, eso es lo que hice. Plasmé todo cuanto quise decir

 

Él mismo sostiene, en una  hilaridad de pensamientos melancólicos, rememorando sus días en la nación americana, que “en EE. UU todo es igual. A veces cruzas de estado y vas a un hotel y te encuentras que es exactamente igual al de la ciudad anterior en la que estuviste, lo mismo pasa con las tiendas y ni qué decir con las personas”.

Allí fundamenta, este abogado nacido en Portugalete en 1971, cada uno de  los cuentos presentados en ‘Mientras crece el bosque’, su primer libro basado en los suburbios estadounidenses.

Mientras crece el bosque, el libro debut de Guillermo Corral

Mientras crece el bosque, el libro debut de Guillermo Corral

¿Y si son suburbios por qué la alusión al bosque?

G.C.:Este libro es una metáfora del cerebro humano, con sus zonas densas, sus zonas claras y sobre todo sus zonas escondidas, bajo tierra, que de alguna forma uno quiere sacar a la luz indirectamente a través de la ficción.

¿Por qué crees que Estados Unidos te motiva finalmente a escribir?

G.C.: Lo inspirador es salir y conocer otras realidades. Yo vivo en España, probablemente no me sea tan fácil percibir esos detalles que sólo un extranjero ajeno a nuestra realidad puede hacer. ¡No podemos criticarnos a nosotros mismos”.

Tus personajes parecieran inacabados… ¿Intencional?

G.C.: Lo ambiguo es lo que hace que algo sea artístico. En este libro los personajes son borrosos, igual que las personas con las que uno se encuentra en el mundo real, a veces sabemos poco de ellas, no se sabe de dónde vienen, ni donde van y todas podrían esconder grandes historias.

Tienes una novela entre manos… ¿Qué te hizo decidirte por cuentos?

G.C.: Es verdad tengo aún una novela en la gaveta. Sin embargo fui escribiendo estos cuentos, de todo esto que he vivido y creí que se merecían un espacio.La escritura es libertad, poder hablar sin límites, sin guiones, ni reglas, eso es lo que hice plasmé todo cuanto quise decir.

¿Qué tipo de cuentista eres? ¿de los que premeditan el final?

G.C.: He escrito cuentos en que tengo una idea del final, pero me gusta más  no tener un final tan cerrado. Apegarme a esa libertad, me gusta dejar sombras e ideas que puedan tener múltiples lecturas, la vida es así casi nada tiene un final concreto.

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