Escapadas

Tren de Cervantes: un escritor, una ciudad y mil historias

La emoción de tomar el Tren de Cervantes, rumbo a Alcalá de Henares, fue nuestro despertador esa mañana. Debían ser las diez cuando salimos de casa, confiados en que ese sábado viviríamos una experiencia inolvidable. Apenas llegamos a la estación de Atocha y compramos nuestro boleto de cercanías, nos dimos cuenta de que el viaje sobrepasaría, por mucho, nuestras expectativas.

La risa de un grupo de personas reunidas en una esquina despertó nuestra atención. Deben ser nuestros compañeros de viaje, asumimos, y nos acercamos apresurados. Las dramatizaciones de un Cervantes jamelgo, un Quijote de mirada perdida y un Sancho que parecía haber perdido parte de su panza, fueron nuestra bienvenida.

Don Quijote y Sancho Panza en el tren

Don Quijote y Sancho Panza en el tren

Así inició nuestra aventura en el Tren de Cervantes, una actividad organizada por el Ayuntamiento de Alcalá de Henares y Cercanías Renfe, con el interés de que las personas conozcan la ciudad que vio nacer al genio de las letras Miguel de Cervantes Saavedra.

Un niño nombrado como escudero de Don Quijote, una niña que no paraba de hacer preguntas que ponían en una situación difícil a Cervantes, dos Dulcineas peleándose por ser la protagonista de su próximo libro, así como las ocurrencias de Sancho se encargaron de hacernos reír durante todo el trayecto en tren. Mención especial merecen las típicas almendras garrapiñadas que nos endulzaron el paladar.

Inicio de la ruta

Universidad de Alcalá

Universidad de Alcalá

A nuestra llegada, la primera parada fue la Universidad de Alcalá y antiguo Colegio Mayor de San Ildefonso, considerado el mejor conjunto universitario del Renacimiento en Europa. Nuestro guía procedió a explicarnos el significado de las figuras que adornan las fachadas de la edificación y, antes de entrar, presenciamos una dramatización del manteo, dinámica practicada a los malos estudiantes de la época.

A escasos minutos encontramos la Capilla del Oidor, lugar sagrado donde fue bautizado Cervantes, y más adelante, llegamos hasta el Palacio Arzobispal, escenario de la primera entrevista entre Cristóbal Colón e Isabel la Católica. 

Museo Arqueológico Regional

Museo Arqueológico Regional

Una parada que no se podía quedar es la del Museo Arqueológico Regional- antiguamente sede del Colegio Convento de la Madre de Dios- para darnos un paseo por el pasado más remoto de la Comunidad de Madrid. En su interior se conserva todo un patrimonio arqueológico e histórico. Por sus pasillos pudimos apreciar los vestigios de la edad de Bronce y de Hierro, así como artísticos mosaicos romanos, símbolo de la opulencia de las principales familias de la época.

Nuestro siguiente destino fue la Sinagoga Mayor, o como se le conoce hoy día,  Corral de la Sinagoga. El recorrido por sus calles nos transportó a una época en que los judíos estaban asentados en la ciudad, bajo la especial protección de la monarquía y los arzobispados. Gozaban de pleno derecho sobre sus bienes muebles e inmuebles, tal como constaba en la legislación española medieval.

Calle Mayor

Calle Mayor

A través de la Calle Mayor atravesamos uno de los numerosos callejones que le interceptan, para dar con uno de los patios vecinales donde, como nos podríamos imaginar, Don Quijote y nuestro peculiar Sancho ‘no tan panza’ nos aguardaban con otra entretenida representación teatral -cabe destacar la apasionada declaración del ingenioso hidalgo a una de los miembros del equipo-.

A las dos de la tarde tomamos un rumbo distinto al de los guías turísticos. Era hora de probar la gastronomía tradicional que nos ofrecía Alcalá: asado de cordero y cabritillo con una guarnición de verduras.

La casa museo de Cervantes

“Miguel de Cervantes Saavedra, el manco sano, el famoso todo, el escritor alegre, el regocijo de las musas”, así reza la placa en el patio que da la bienvenida a la casa que vio nacer al escritor. Cervantes vivió en un hogar acomodado gracias a su abuelo, pero “apenas tenían como mantenerse porque la bonanza no duró mucho”, nos cuenta Miranda una de las encargadas de guiarnos por el museo.

Casa Museo Cervantes

Casa Museo Cervantes

La visita inicia en el sentido de las agujas del reloj. La sala, la cocina, la habitación de las mujeres y la botica medicinal son los espacios que se pueden apreciar en el primer nivel de la casa, cuyo eje es un patio interior que conecta con las habitaciones superiores que se recorren en sentido contrario. La ambientación es rústica y medieval evocando el mobiliario de la época, sin dejar de lado las costumbres.

Cuenta la historia, en partes grabadas en las paredes del lugar, que Miguel tuvo una crianza en la que predominaba la presencia femenina. La lista inicia con su madre Leonor de Cortinas, su abuela Leonor de Torreblanca, sus hermanas Andrea y Luisa,  y su tía y prima, María y Martina, respectivamente. Todo el museo narra las influencias del escritor en su niñez. No se puede dejar de lado el hecho de que las mujeres de la casa Cervantes eran de las pocas instruidas de la época.

No podíamos irnos de Alcalá sin hacernos una fotografía en el emblemático banco de Don Quijote y Sancho Panza, situado a la puerta del museo y en nuestro camino al tren que nos conduciría a casa, atravesar el Arco de San Bernardo.

Te animamos a hacer este interesante recorrido, donde tendrás la oportunidad de conocer sobre un escritor, una ciudad y mil historias. La próxima temporada de El Tren de Cervantes  se estará realizando  cada sábado durante los meses de agosto y diciembre.

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